La crisis del Movimiento Estudiantil; el fin de un periodo
El desarrollo de la crisis en la educación superior sigue siendo un traspié para la Nueva Mayoría, luego de aprobada la idea de legislar la Reforma Educativa, ha debido enfrentar una seguidilla de discusiones en la comisión mixta de educación. Sin duda, la materia presupuestaria para educación a puesto el acento en las distintas tendencias del Gobierno y la derecha para enfrentar el trámite legislativo. Ena Von Baer (UDI) señaló el pasado Lunes 23 de octubre, no descartar el Tribunal Constitucional, acusando la inconstitucionalidad de la glosa presupuestaria (gratuidad) y la “arbitrariedad” de la asignación de becas para educación superior.
Pese a que las diferencias entre el Gobierno y la Derecha, no responden a una diferencia de orientación en la cuestión educativa, la derecha logró la aprobación de 3.500 becas bicentenario para IES fuera del CRUCH, descartando mediante este acuerdo con el Gobierno el Tribunal Constitucional. Sin embargo, el abanderado del PS, y presidente de la subcomisión mixta de presupuesto, Carlos montes, apostó por llevar adelante la discusión en el Tribunal Constitucional, poniendo en duda un nuevo acuerdo con la derecha, y, en la misma línea de defensa del Gobierno, la subsecretaria de educación Valentina Quiroga, manifestó “lo lamentamos, ellos tendrán que dar respuesta a la ciudadanía de por qué finalmente no les gusta la gratuidad, y por eso tratan de plantear argumentos jurídicos para no avanzar en una política que las familias consideran relevante”.
Diferencia en la forma y no la orientación
Los márgenes de diferencia entre gobierno y oposición, no están puestos en divergencias de orientación frente a legislación educativa, al contrario, la Nueva Mayoría ha consagrado concienzudamente en el último tiempo, una voraz política de privatización de la educación en Chile, cuya tendencia es el aumento sistemático año a año del desvío de plata fiscal a IES privadas, revestida de un discurso de asistencia social de masificación de la cobertura, focalizada a los quintiles más bajos de la población.
La crisis educativa en este plano, estriba precisamente en la incongruencia de un Estado que por un lado debe subsidiar instituciones privadas mediante becas, y por el otro, endeudar estudiantes insolventes por la vía de los créditos para mantener el acceso a la educación y sostener el negocio educativo. Aún así, es el mismo Estado quien reconoce la nula capacidad de pago de las familias trabajadoras frente a los estratosféricos costos arancelarios de las carreras, lo que en definitiva, es la profundización del negocio educativo, que mantiene a la educación privada en una correlación de fuerzas totalmente en contra de la pública. El 86% de concentración de la matrícula nacional en IES privadas marca absolutamente el escenario enquistado por el Gobierno durante su administración de “vuelta la democracia”.
La derecha que defiende la gratuidad en la discusión legislativa, presenta reparos en la forma, y en supuestas arbitrariedades del oficialismo para expandir aún más la subvención a universidades privadas, pero no en el fondo. Pese a que la política Concertación-Nueva Mayoría cumplió el mismo objetivo, las diferencias se abren en términos de montos y prioridades sujetas al desarrollo de la crisis económica que asiste a nivel mundial. El acuerdo tácito de rescatar las tasas de ganancia de los monopolios educativos, tras la ya declarada situación de estancamiento de matrícula en la educación superior, con cifras que bordean el 0,6%, ya anunciada por la Comisión Nacional de Educación el 2016 , ha conllevado a concertar acuerdos de ampliación de la asistencia social, en materias de recursos financieros en beneficio del mercado educativo. Solo el año pasado se destinaron 3.500 becas de $2,5 millones por estudiante a planteles privados de educacion, generando un gasto fiscal de $8.850 millones, con la particularidad que la mitad de estos recursos, terminó en los bolsillos del monopolio Laureate, mediante la universidad Andrés Bello.
De lo anterior, la crisis en la educación se desarrolla indistintamente entre oficialismo-oposición, pues ambos pilotajes apuntan a más privatización en materia educacional, y mantener el financiamiento al negocio mediante la agudización de la confiscación salarial de las y los trabajadores. Las problemáticas que atraviesan al sistema educativo en este plano, se encuentran abrazadas intrínsecamente a una lucha de carácter clasista, donde la perspectiva de enfrentar la descomposición educativa en los márgenes de la crisis capitalista mundial - es la delimitación crucial -para una salida real de defensa de la educación pública, junto a todas las demandas democráticas y económicas en su conjunto.
El descabezamiento y crisis del movimiento estudiantil
Sin duda el 2017 representa el año más trágico del movimiento estudiantil desde su estallido el 2011. La baja en las movilizaciones, y la participación masiva de estudiantes, devela el estado de este, producto de los límites propios de una CONFECH encabezada por la izquierda democratizante, cuya derrotera dirección ha enfrentado la agenda educativa lejos de una caracterización de fondo sobre el carácter de la crisis de la educación superior en Chile, y lejos también de transformar la lucha educativa en una movilización social ascendente, que cuestione las bases del régimen en el que se desarrolla la crisis. El carácter desmovilizador de las direcciones estudiantiles de la mano del Frente Amplio, no se desdice de las maniobras de cooptación que las Juventudes Comunistas (JJCC-PC) han llevado adelante, para frenar un movimiento estudiantil que jalonó sin duda la agudización de la crisis política en los últimos años. Por su parte el programa presidencial de Beatriz Sánchez, pone en evidencia que las intenciones del FA están puestas solo en redirigir los recursos de asistencia social para potenciar la matrícula pública, y mantener el subsidio a privados mediante becas existentes. La salida al endeudamiento para el FA es un nuevo crédito único y Estatal, previo a una negociación con los bancos dueños de la escandalosa cifra de endeudados, negociación que significa sin duda, que el Estado termine pagando millonarias cifras a quienes se han llevado la enorme ganancia de mantener un sistema privado de educación.
Los estrechos márgenes de la izquierda democratizante y el FA, para dar respuesta a la crisis educativa tiene asidero en su carácter colaboracionista con el régimen político administrado por la concertación, este se expresa materialmente en el apoyo legislativo del mismo Jackson al proyecto de desmunicipalización, que el movimiento secundario ha rechazado ampliamente, y su abstención al momento de votar la idea de legislación de la reforma a la educación superior, que, para quienes se denominan portavoces del movimiento social, el voto en contra era absolutamente fiel al reclamo estudiantil.
La salida del Gobierno ante la cuestión educativa no se limita solo al esfuerzo en su tramitación legislativa, sino, que también en asegurar las condiciones para que esta se desarrolle. Tras las últimas movilizaciones estudiantiles, la persecución y hostigamiento a dirigentes, tanto secundarios como universitarios, ha conllevado no solo expulsiones, sino, que al debilitamiento de la organización estudiantil. Bajo estas condiciones, no sería azaroso un fortalecimiento de las rectorías, que buscarán limitar toda intentona de organización estudiantil, ya sea mediante métodos represivos, o salidas distractivas, para cooptar la organización y movilización que puedan desarrollar las y los estudiantes frente a la crisis. La situación de sumarios, expulsiones y hostigamiento principalmente en instituciones privadas, pasa inadvertida para el CONFECH que no ha emitido denuncia ni movilización alguna para resguardar la organización estudiantil. El presente capítulo del Movimiento estudiantil entonces, se cierra con la arremetida del Gobierno y su reforma privatizadora, y con las direcciones estudiantiles dando palos de ciego.
La salida a la crisis; un nuevo capítulo
La experiencia de lucha del movimiento estudiantil en Chile en los últimos años, sumado a los niveles de conciencia por una educación gratuita financiada en su totalidad por el Estado, democrática y no sexista, que ponga fin a la precarización que asiste a la educación pública, el endeudamiento de miles de estudiantes y sus familias, la superexplotación del trabajo en las casas de estudio, las prácticas patriarcales heteronormativas, la violencia, el acoso y el abuso sexual son las conclusiones políticas centrales que apuntan a una transformación de fondo en el sistema educativo, tras la privatización y mercantilización que han llevado adelante los gobiernos post dictadura, junto a los bancos y los monopolios de educación superior privada.
En este contexto y dadas las condiciones que impone la Reforma Educativa de Bachelet y el fortalecimiento de los mecanismos de rescate a los privados, frente al estancamiento de la matrícula y la crisis capitalista en curso, surge la necesidad inmediata de reactivar las asambleas de base, recuperar los centros de estudiantes y federaciones estudiantiles, para levantar un plan de lucha que retome la experiencia del 2011, reclame los aportes basales al 100% a las casas de estudio y la condonación de la deuda; la democratización completa de los consejos superiores y los estatutos orgánicos que rigen a los gobiernos universitarios, para que los recursos y la gestión de estos pasen al control democrático de la comunidad educativa en la forma de cogobiernos triestamentales, con la finalidad de transformar la orientación capitalista de la educación, y colocar el desarrollo del conocimiento, la ciencia, la cultura, el arte y la tecnología al servicio de las necesidades sociales y las problemáticas de la clase trabajadora. Solo la organización de las comunidades educativas, con la fuerza y movilización de las y los trabajadores, podrá vencer frente a la crisis y retomar el destino de la educación sobre nuevas bases.
¡A seguir la lucha por una educación 100% gratuita, democrática y no sexista!
¡A levantar asambleas de base y un plan de lucha para recuperar las direcciones estudiantiles y enfrentar la privatizadora reforma educativa!
¡Vamos por aportes basales directos y cogobierno triestamental!
¡Fin a los créditos para estudiar y condonación de la deuda!
¡Que la crisis de la educación la paguen los capitalistas!
Ricardo Vásquez (30/10/2017)
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